GLOBALIZACION DE LA CONSERVACION: SUPERANDO LAS DIVISIONES
Volver
   

Un llamado por el liderazgo local y un aumento de la inversión en capacitación 
NUEVA YORK – 10 de agosto de 2007 – En un artículo publicado el día de hoy en la revista Science, científicos de la Alianza Internacional para la Conservación de la Vida Silvestre (Wildlife Trust Alliance) critican el modelo de conservación vertical y corporativo, implementado por las grandes organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGIs). La Alianza Internacional para la Conservación de la Vida Silvestre es una red  de científicos especializados en conservación en crecimiento que lideran organizaciones conservacionistas  y laboratorios de investigación en distintas partes del mundo. Wildlife Trust Alliance tiene como objetivo fundamental entender las consecuencias de las actividades humanas sobre la biodiversidad y la relación entre la biodiversidad y la salud humana. 

El artículo destaca que la conservación a escala global se basa frecuentemente en métodos verticales, poco participativos, para desarrollar y proponer soluciones locales. “Las grandes ONGIs tienden a no dar en el blanco en cuanto a experiencias exitosas de conservación a nivel local”, dijo la coautora Mary Pearl, Presidenta de Wildlife Trust y una de las fundadoras de  la Alianza Internacional para la Conservación de la Vida Silvestre. “Los miembros de la Alianza Internacional para la Conservación de la Vida Silvestre comparten la perspectiva de que las iniciativas de conservación que perduran en el tiempo se alcanzan mediante la ciencia aplicada, y actividades basadas en comunidades diseñadas y lideradas por profesionales locales”. El primer autor del artículo, Jon Paul Rodríguez, Investigador en el Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y Presidente de Provita, una organización conservacionista venezolana, indicó que “nuestras experiencias exitosas demuestran que las mejores soluciones a problemas de conservación son aquellas que son localmente relevantes y crecen a partir de una dedicación constante a largo lazo. Es por ello que nuestro artículo en Science destaca como una de las mayores prioridades a la capacitación y el fortalecimiento de profesionales locales de la conservación”. El Dr. Cristián Bonacic, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile y único coautor nacional en esta publicación argumenta que ya estamos tomando acciones en esta falencia de profesionales especializados y para ello ya tenemos 3 generaciones de estudiantes con un Magíster en Conservación y Manejo de Vida Silvestre en nuestra Universidad. El paso siguiente agrega el profesor Bonacic es la creación de un Servicio de Parques y Vida Silvestre dentro de la nueva institucionalidad ambiental de nuestro País. Este es un anhelo de la comunidad científica especializada ya que actualmente la vida silvestre es el pariente pobre dentro de diversas instituciones sin contar con el equipamiento y profesionales acordes a los desafíos del siglo XXI.  
El artículo también plantea que dado que las grandes ONGIs de países desarrollados tienden a crear programas identificados con cada una de ellas, que facilitan la captación de fondos en sus países respectivos, dichos programas no están diseñados para responder de manera efectiva a los cambios rápidos y las amenazas presentes en otros países, tales como la emergencia y el movimiento de nuevos patógenos, la expansión de especies exóticas, y el efecto del cambio global sobre las biotas locales. Además, muchas iniciativas de conservación diseñadas en el mundo industrializado no integran de manera adecuada los aspectos culturales, económicos y políticos de las comunidades locales en países en desarrollo de Sur América, Asia y África. “Sin liderazgo local, los proyectos tienden a fracasar, ya que el apoyo necesario para mantener la sustentabilidad no se toma en cuenta o no existe”, señala Rodrigo Medellín, Coordinador del Programa para la Conservación de Murciélagos de México   una colaboración liderada por la organización mexicana BIOCONCIENCIA, conjuntamente con el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México y Wildlife Trust. Asimismo, los programas dirigidos desde afuera excluyen a los conservacionistas locales de la experiencia que requieren para crecer y fortalecerse como profesionales. “La capacidad local es la clave del éxito de la inversión en educación, y la participación de las comunidades es fundamental”, concluye Medellín. 
Por lo tanto, los autores identifican otro tema crítico que requiere mayor inversión: asistencia a las instituciones académicas locales en países en desarrollo para formar nuevos científicos de la conservación: Por ejemplo, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) recientemente redujo el número de becas para estudiantes universitarios de países en desarrollo a 900 por año, de un número previo de 20.000 becas. “Aunque la educación es crítica, los países más ricos en biodiversidad carecen de la capacidad necesaria para formar y ofrecer empleo a sus conservacionistas jóvenes”, indicó Andrew Taber, Vice Presidente Ejecutivo de Wildlife Trust y uno de los coordinadores de la Alianza Internacional para la Conservación de la Vida Silvestre.  
Suzana Padua, otra de las coautoras y Presidenta de IPÊ, una organización de investigación en conservación de Brasil, observa que “nuestra experiencia demuestra que el enfoque vertical no es efectivo para resolver problemas de conservación a nivel local. La experiencia que compartimos en la Alianza Internacional para la Conservación de la Vida Silvestre es que la conservación de la biodiversidad se logra mediante la integración de todos los actores locales y la creación de organizaciones de conservación locales más fuertes.” Raman Sukumar, ganador del Premio Cosmos y fundador de la Asian Nature Conservation Foundation de India, propone que la clave del éxito de la conservación es la interconexión de expertos locales en una red igualitaria de consulta y apoyo mutuo. “La Alianza está conformada por líderes locales innovadores, que están emergiendo como una voz global para científicos locales de la conservación”, concluye

 

 


 
Volver