Especies Carismáticas: Güiña
Volver

La Gúiña (Leopardus guigna):
Especie protagonista de nuestros bosques.

La güiña es uno de los felinos silvestres más amenazado y desconocido en el mundo, siendo una especie nativa de Chile. Se distribuye entre la IV región de Coquimbo y XI región de Aysén, así como en una restringida franja en el territorio argentino. Sus poblaciones se encuentran muy fragmentadas a lo largo de nuestro país, siendo catalogada como una especie en peligro de extinción.
La güiña es un pequeño gato de color pardo, con pequeñas manchas negras que cubren casi todo su cuerpo, dos líneas negras que cruzan su rostro desde la frente a la nariz, orejas pequeñas y redondas, franjas negras en la espalda y una distintiva cola corta y frondosa con anillos negros. Puede llegar a medir hasta 64 cm. de largo y su peso alcanzar los 2 kg., siendo el macho más grande que la hembra.


Gato Güiña

Su hábitat es el bosque nativo templado, prefiriendo los lugares con gran cobertura de vegetación y lejanos a la presencia del hombre. La güiña es un gato de movimientos ágiles que utiliza los árboles para refugiarse y obtener parte de su alimento. Se alimenta principalmente de roedores terrestres y marsupiales, entre los cuales se cuentan el ratón de cola larga (Olygorizomis longicaudatus) y el monito del monte (Dromiciops gliroides). Además, suele consumir aves, lagartos e insectos. Para su sobrevivencia, la güiña necesita recorrer grandes distancias, en la búsqueda de comida y refugio, caracterizándose por sus hábitos solitarios y nocturnos. Es un animal críptico y difícil de ser observado en su medio ambiente.
Este felino se encuentra muy amenazado por la destrucción y pérdida de su hábitat, debido al creciente avance de actividades económicas, tales como la agricultura y la actividad forestal. La caza ilegal constituye otra de las causas principales de la disminución de las poblaciones de güiña en el país, incentivada por el desconocimiento y percepciones negativas de la gente hacia un animal considerado como dañino. La mala fama que la güiña tiene entre las comunidades rurales se debe a sus ataques ocasionales sobre aves de corral, los cuales han alimentado a mitos locales que catalogan a este pequeño carnívoro como un verdadero “vampiro” o “chupacabras”.

 



   
 
Volver